Bajas la mirada hacia ese "algo" con ganas de estallar y decides liberar esa presión que te oprime.
Deslizas tu mano hacia el cinturon, ese cinturon que en otra situacion no quitaria tu mano y deshaces el boton de tus vaqueros. Bajas la cremallera y miras tu entrepierna, tapada por tu prenda interior que mantiene una firme silueta bajo ella.
Apartas tus calzones hacia abajo y aparece algo firme, duro, rigido y humedo, marcado de venas y unas gotas de liquido que tan loca la volvian.
Cruzas mirada con "eso" y cruzan recuerdos tu cabeza. Le escupes, le empujas, lo comprimes, lo zarandeas, lo bates, le vuelves a escupir, lo machacas, lo acaricias, recuerdas cuando te lo besaban, sientes el deseo de que vuelva a hacerlo, pero sientes que no es adecuado que debes olvidar esos recuerdos para que puedan llegar otros mejores.
Observas fotografias antiguas, fotografias en linea, recuerdos antiguos, recuerdos no tan antiguos, vuelves a escupir, vuelves a sentir, vuelves a recordar cuando golpeaba su garganta haciendo vibrar esa entrepierna que posteriormente destrozabas haciendo vibrar su garganta.
Vibracion tras vibracion, sensacion tras sensacion, sientes que la estas sintiendo, que te vas acercando a ese momento en el que ambos dañais al projimo por sobrecarga de placer, momento previo al caer rendidos en el abrazo de los flujos.
Flujos, flujos que sueltas, que tanto excitan el ambiente y que apuntan que has llegado al placer maximo que podias llegar en este instante que tanto te hubiese gustado compartir y que por momentos y actuaciones te niegas a compartir.
Todo por un tweet... no, todo por un recuerdo.